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miércoles, 2 de febrero de 2011

Hey Familia!

No hace muchos días, a propósito del Guadalupe – Reyes (toda la serie de celebraciones que tienen lugar del 12 de Diciembre – día en que se celebra a la virgen de Guadalupe - hasta el 6 de Enero – día de Reyes -) me tocó dar un ‘discurso’ en la cena ‘familiar’ a la que fui invitado de parte de amigos muy cercanos y muy queridos por mí. En este ‘discurso’ - por cierto bastante improvisado, ya que no tenía contemplada esta situación – decía yo que se puede considerar ‘de la familia’ a alguien con quien no se tienen lazos de sangre. Esto último, debo decirlo, suele expresarse a cada momento, en muchas circunstancias, pero más allá de ser un cliché, es interesante examinar la etimología de la palabra, porque resulta curioso que la familia y la comida tengan algo que ver, y siendo así, las palabras que dije en aquellos días de diciembre han cobrado un significado especial para mí.

Para cualquier familia, uno de los momentos más importes es aquel en donde todos los miembros de la familia son convocados, en donde todos se reúnen con alguna finalidad común. Evidentemente, tal momento que más fácil y constantemente podemos identificar es la hora de la comida.

Ahora bien, la pregunta obligada, ¿qué tiene que ver la familia con la comida? pues que ambas nacen del hambre.

La raíz latina de la palabra familia es famel, cuyo significado literal es ‘hambre’. Entonces, un primer acercamiento tentativo a los orígenes de este vocablo, podría establecerse como ‘aquellos que comparten el hambre’.

A pesar de los constantes cambios en los hábitos alimenticios y en los rituales con que día a día nos disponemos a degustar los alimentos, algunas cosas seguirán siendo las mismas por los siglos de los siglos. Ejemplo de ello, es la gran importancia que se le da al hecho de invitar o ser invitados a compartir los alimentos, pues no fácilmente se adquiere tal privilegio. Sentarse a la mesa de alguien implica gozar de cierta confianza, estima y consideración, invitar a alguien a comer es una invitación a formar parte de la familia.

En un banquete familiar se comparte la abundancia o la escasez, lo salado y lo dulce, lo amargo y lo exquisito. Dicho en otras palabras, la mesa en donde se comparte la comida es el lugar en donde todos los invitados sacian su mismo apetito y este mismo significado tiene la familia, pues la familia es el lugar común, el punto de referencia desde donde un grupo de personas apuntan hacia el mismo objetivo, en donde se padece la misma hambre y por lo tanto, en donde también se comparte el mismo pan con el cual mitigar el apetito comunitario.

Así que al final es irrelevante tener o no lazos sanguíneos con los cuales probar el parentesco con alguien, pues antes bien, para sentirse ‘en familia’ es menester sentir la misma hambre.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Ti voglio bene...

 
Siempre me ha agradado la forma en que los italianos demuestran verbalmente el afecto que sienten por alguien cuando dicen ‘ti voglio bene’. Literalmente este enunciado significa ‘te quiero bien’ aunque no entiendo por qué cotidianamente se insiste en traducir esta frase como ‘te quiero mucho’ pues, como intentaré demostrarlo, son dos cosas esencialmente diferentes.
Para comenzar sería prudente preguntarnos qué cosa se nos indica con ‘querer bien’; pienso en primer lugar, que lo anterior sugiere la existencia de una forma de querer adecuada, de querer de la forma correcta; esto implica además lo contrario, es decir que existe un querer defectuoso, mas cabe aquí hacer una precisión. Podría pensarse que la forma opuesta al ’querer bien’ es un ‘querer mal’ sin embargo no es así porque esto indicaría otra cosa que generalmente se podría entender como detestar, aborrecer… El querer, entendido desde su dimensión volitiva, se demuestra en el deseo por algo, no por las malas intenciones que se tengan hacia ese algo (querer mal). En cambio me parece que sí se podría hablar de un ‘malquerer’ en la medida en que se trata de un querer inadecuado, erróneo.
Querer mucho no significa querer bien, del mismo modo en que el exceso de agua, lejos de revitalizar a la planta, la ahoga, la mata: por una abundancia que no puede resistir aún cuando aquella sea de vital importancia para la subsistencia de la planta. De igual manera, el querer mucho puede ser abrumador para quien es querido de esta forma, ‘inundar’ de atenciones al ser querido puede ser satisfactorio en determinado momento pero una vez absorbido lo necesario, se tiene una abundancia incómoda. Llegado este punto es difícil establecer una diferencia justa entre ‘querer mucho’ y hostigar. Esto último es un síntoma del malquerer.
Considero que no sería demasiado relevante escribir sobre el querer poco, pues las consecuencias de esto son de sobra conocidas, de modo que no puede triunfar el amor donde no hay constancia ni entrega.
Si Erich Fromm en su libro el arte de amar propone que, en efecto, el amor es un arte, y que en tanto arte se puede aprender y se puede desarrollar una técnica para amar, veríamos reforzada nuestra tesis de que el querer bien invita a una adecuada forma de ejercitarse a sí mismo en tanto que la técnica proporcionaría las bases para diferenciar un querer bien de un malquerer. Tomemos por caso un ejemplo musical: sería fácil detectar en un conservatorio de música un violín desafinado si entre 10 músicos 9 son profesionales y 1 no; los desfases, el nerviosismo, el desconcierto del principiante lo volverían inmediatamente notorio, su técnica deficiente lo delataría. Por el contrario, los 9 violinistas restantes estarían en condiciones de mostrar sus dotes artísticas ejecutando a la perfección lo aprendido en todos sus años de práctica.
Hasta aquí me parece que se me podrían objetar dos cosas. La primera es referente a la desambigüación entre los conceptos de amor y cariño, en razón de que al parecer los he utilizado indistintamente en el párrafo anterior, y la segunda cuestión concierne a la rigidez que implicaría aceptar la propuesta de Fromm, esto es, a concebir el amor como un arte que es aprendido, regido por ciertos cánones y por ello mismo, rígido. Sobre la primera objeción respondería que ciertamente el amor y el cariño son dos cosas diferentes, sin embargo ambas cosas se implican. El cariño es un modo de ser del amor (así como el ser para Aristóteles se dice de múltiples formas, también el amor se desenvuelve en distintas maneras) el cariño se vuelve entonces requisito y condición para acceder a un nivel más elevado: al amor. Sin amor no hay cariño y sin cariño no hay amor, no hay más.
Sobre el segundo punto, debo conceder cierta rigidez, pero sólo en parte… Creo que ciertamente, cuando se concibe al amor como algo que necesita de una técnica puede entenderse que la libertad y la espontaneidad quedan anuladas, no obstante –y volviendo al ejemplo de los músicos- creo que la misma rigidez donde uno puede ser constante y que muchos conocemos como ‘rutina’ - que yo preferiría llamar ‘hábito’- paradójicamente, presenta la posibilidad de ejercer libremente una originalidad incondicionada del querer bien. Es increíble que los músicos con una cantidad limitada de cuerdas, de teclas o de percusiones sigan creando verdaderas obras de arte, tan diferentes las unas de las otras que tal suceso no pueda menos que sorprendernos. A propósito de los músicos y el amor, Julio Cortázar escribía hacia el final del capítulo 20 de Rayuela: “Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para hacer sonatas…” En el querer bien también tenemos limitantes que nos condicionan, pero en ese condicionar y esa ‘libertad restringida’ nos queda el suficiente espacio para innovar, para ser originales, eso sí, haciéndolo de una manera correcta, queriendo bien. En el arte y la técnica del querer bien siempre queda espacio para el ‘toque personal‘para ese toque que musicalmente hablando, permite distinguir entre una canción de Paul McCartney y otra de Jimmy Hendrix… ambos músicos, ambos rock stars y pese a ello, cada uno tiene su propio estilo.
No es aquí el lugar, ni tampoco mi intención escribir un tratado completo y detallado de las características que ha de tener este querer bien del que tanto he hablado, pero considero que una manifestación indispensable de este tipo de querer es la transparencia. ¿Por qué? porque el que quiere bien, quiere adecuadamente, si se quiere adecuadamente es porque se sabe lo que se quiere, y si se sabe lo que se quiere… se quiere lo que se sabe. Cuando uno tiene claro lo que se quiere, no hay nada que esconder, pues lo transparente no esconde… muestra, y lo hace bien, sinceramente.
En suma, tendríamos que reflexionar un poco más antes de decirle a alguien ‘te quiero mucho’ pues es mejor ‘querer bien’.

viernes, 24 de diciembre de 2010

La retórica mexicana

A huevo

Siempre me causaba gracia (una gracia un tanto malévola para ser sincero) la cara de extrañeza e incomodidad que algunos compañeros extranjeros mostraban cuando nosotros, los connacionales mexicanos nos dábamos a la ardua tarea del albur, y tanto más embarazoso resultaba cuando ellos eran nuestras inocentes víctimas, cual blancas zacatecanas palomas. Como ya se sabe, la retórica fue de gran importancia para la educación de los griegos, entendida aquella como el arte de articular y construir discursos. El alumno formado en la retórica era capaz de construir discursos, pero al mismo tiempo de defender su postura y atacar las ajenas. Alguna vez, confines explicativos, definí a nuestro diálogo alburero como una especie de ‘retórica mexicana’, pues en esencia me parece que cumple si no las mismas, por lo menos metas muy similares a la retórica griega.

El tema, como se sabe, ya se ha abordado hasta el cansancio, desde Octavio Paz hasta Monsiváis, desde especialistas en lingüística hasta Polo Polo, y sin embargo, comparar nuestra peculiar forma de discurso con la retórica griega me resulta ocioso e inevitable.

La educación en el albur comienza desde bien temprana edad, desde que somos chamacos; hago notar que tal educación no es nada fácil, pues en el transcurso, servimos constantemente como chivos expiatorios de aquellos que nos instruyen, cayendo una y otra vez en las complicadas redes del albur.

A los ojos de alguien que no esté familiarizado con el contexto mexicano, el discurso alburero parece un discurso inconexo, sin sentido, algo completamente jalado de los pelos. Arranco con el análisis de un caso típico.

- ¿Quieres un vaso de leche?

- De hecho sí

- ¡una hermana!

- la pelona

- Siéntate, ya estás cansado

- En tu lomo

- ¿Te domo? serás bestia

- Te digo que ya es tarde

- Viejo el cerro y todavía reverdece…

Este es solamente un ejemplo burdo y básico del ejercicio alburero que sin embargo daría para muchas hojas de análisis y discusión, pero para esquematizar lo más posible el caso, sólo quisiera resumir la envergadura del ejemplo en unas cuantas palabras: atención y respuesta inmediata.

Se necesitan ambas cosas para dominar el arte del albur. A diferencia de los griegos, para quienes el vencedor era aquel que públicamente derrotaba a su contrincante en el discurso, y que por ello mismo gozaba del reconocimiento pleno y público de la concurrencia, para los mexicanos, la mayor señal de la victoria es aquella que se da en el silencio, en el sutil asentimiento de la violación verbal que se expresa en el albur; en efecto, poco puede regocijarse quien lanza la frase malévola y es entendida por todos, pues estos saben repeler fácilmente el veneno del discurso malintencionado, en cambio, cuando la misma frase malévola es entendida por unos pocos (o por nadie), estos mismos se vuelven cómplices, testigos y avales de tales expresiones ambiguas, el efecto se maximiza y por lo tanto, el sabor del éxito es aún mucho mayor. Del otro lado ciertamente no hay mayor ofensa que percibir el insulto una vez que ha pasado el tiempo, cuando ya no se está en posibilidad de responder a la provocación, ya sea con palabras o con golpes en el peor de los casos.

Para concluir con esta breve (i)rreflexión, nuestra retórica mexicana es también un ejercicio mental, de vida o muerte, o mejor aún, de chingar o ser chingado. No hay una causa específica por la cual se infiltra el albur en el discurso, la mayoría de las veces es por puro regodeo, y aún cuando el albur se da en la mayoría de los casos por puro afán recreativo, muchas personas prefieren ignorarlo y hacerse de la vista gorda. Los dejo pues con las anteriores consideraciones sobre el tema esperando poder ahondar todavía más en el meollo, pues todavía me da la impresión de dejar de lado temas importantes…

domingo, 12 de diciembre de 2010

071210

“Todo está cumplido”

Juan 19:30

De acuerdo con la RAE la palabra “cumplir” tiene 11 acepciones, mismas que a continuación señalo (en cursivas las palabras que convienen ser retenidas):

1. tr. Ejecutar, llevar a efecto. Cumplir un deber, una orden, un encargo, un deseo, una promesa.

2. tr. Remediar a alguien y proveerle de lo que le falta.

3. tr. Llegar a tener la edad que se indica o un número cabal de años o meses. Hoy cumple Juan catorce años.

4. intr. Dicho de una persona: Hacer aquello que debe o a lo que está obligado. Cumplir con Dios, con un amigo. Cumplió como debía.

5. intr. Dicho de una persona: Terminar en la milicia el tiempo de servicio a que está obligada.

6. intr. Ser el tiempo o día en que termina una obligación, empeño o plazo. U. t. c. prnl.

7. intr. Convenir, importar.

8. intr. Satisfacer la obligación de cortesía que se tiene para con alguien. Cumplir con los invitados.

9. intr. Hacer una expresión o cumplido en nombre de alguien. Cumpla usted POR mí.

10. intr. ant. Bastar, ser suficiente.

11. prnl. Verificarse, realizarse.

La pregunta sería a continuación ¿basta con cumplir años o es necesario cumplir-se uno mismo en los años? Ahora explico esto.

Normalmente, cuando uno felicita a alguien que cumple años, solamente se limita a decir: muchas felicidades, feliz cumpleaños! pero habría que meditar un poco más sobre el asunto. El cumplir años alude a un ‘ciclo completo’ de 365 días, cada vez que eso pasa se dice que uno cumple un año más. Felicitar a alguien por esto desde mi punto de vista, no tiene ningún sentido, puesto que el hecho de que el tiempo simplemente pase en un lapso de 365 días no tiene ningún mérito, nada de especial. Eso no quiere decir que no existan los suficientes motivos como para felicitar a alguien, y no obstante uno no se puede volver necesariamente más sabio, más inteligente, más prudente, etc. en suma, mejor persona en el transcurso de este periodo. Cuando el tiempo solamente se limita a pasar sobre las personas es señal de que los años se van cumpliendo en nosotros; dejan su huella y testimonio en nuestro exterior, lenta, pero efectivamente. En cambio, cuando somos nosotros los que dejamos huella en ellos, cuando podemos decir que ese lapso de tiempo ha valido la pena, entonces, somos nosotros quienes nos hemos cumplido en ellos, en los años. Cumplir con algo implica dos partes, la que cumple y a la que se cumple; cumplir años es un cumplimiento circular porque el que cumple y para quien se cumple es para uno mismo… se cumple con un proyecto, con un pacto íntimo y personal de ser suficiente para sí mismo, de realización interior y de llevar a buen término aquel proyecto a través de lo que hace falta. Cumplir-se en los años, es ante todo un necesario bienestar consigo mismo, es mirar hacia atrás y sopesar la vida presente con lo que hemos logrado en el pasado y lo que tenemos previsto hacia el futuro; hasta ese momento en que dejemos de cumplirnos en los años para cumplir con la vida. Por eso ahora, sugiero que felicitemos a nuestros seres queridos no esperando que los años se cumplan en ellos, sino que sean ellos quienes sepan cumplirse en los años.

domingo, 4 de julio de 2010

Y ese toro enamoraooooo…

Hace ya algunos años me tocó investigar algunas cosas sobre el arte asirio, y comenzando la investigación más confundido que animado, me di a la tarea de clavarme en la summa artis y en cuanta enciclopedia de arte encontrara. Curiosamente, como bálsamo a mi escepticismo crónico, me topé con unas ‘cosas’ que desde entonces me han fascinado: los iamassu (o lamassu, como algunos los llaman).

Estos iamassu son los míticos toros alados que custodiaban la entrada del palacio de Khorsabad. Ustedes se preguntarán ¿qué puede tener de genial un toro con alas? intentaré dar respuesta en las líneas siguientes…

Comencemos con un fragmento en donde el rey Senaquerib narra lo difícil que fue trasladar a estos colosos hasta su palacio: "Grandes toros con alas, de piedra blanca, labré en la ciudad de Tastiate, al otro lado del Tigris, para las grandes puertas, y corté grandes árboles de los vecinos bosques para hacer los carros o armadías que debían conducirlos... Era en el mes del Ishtar, en la primavera, y la inundacion hacía difícil el transporte; las gentes de la escuadra que conducía los toros alados desesperaban ya de llegar a buen término, Con esfuerzo y no pocas dificultades, fueron llevados a las puertas del palacio. "

El rey Aserhaddon (quien por cierto llama a las estatuas Shedi y Lamassi) nos revela en cambio la función que tenían estas singulares estatuas. "La siguiente descripcion de algunas de estas famosas esculturas formaban parte de una inscripcion del rey Aserhaddon. 'El Shedi y Lamassi son propicios, son los guardias de mi paseo real y alegran mi corazón; siempre cuidaran del palacio y nunca abandonarán sus murallas... Hice que las puertas fueran hechas de ciprés, que tiene buen aroma, y las hice adornar con oro y plata, y las hice fijar al portal. A derecha e izquierda de estos portales hice poner a Shedi y Lamassi en piedra. Estan colocados allí para repeler a los malvados" De lo anterior podemos deducir que las estatuas jugaban un rol de ‘protectoras’.

Sin duda, el visitante queda sorprendido con el tamaño de los iamassu porque esto era parte del objetivo de su construcción; sin embargo, su función ‘protectora’ también estaba prevista para repeler a los malos espíritus. "Junto a sus puertas montan guardia silenciosamente unos enormes toros tallados en piedra con cabeza humana y alados. Son imágenes sagradas de los dioses y no dejaran pasar al espíritu malvado."

Cada elemento de los iamassu tiene un significado particular, por ejemplo, las alas del águila, las patas de león, el cuerpo de toro y la cabeza humana, representan en su mayoría, símbolos referentes a la fortaleza, a la inteligencia y la fecundidad –entre otros- que los asirios quisieron sintetizar en estas figuras. Para arroja más luz sobre el tema atendamos a la siguiente cita: "… es evidente que el toro alado asirio es la última evolución del toro mesopotámico. En Sumer, el toro era el animal asociado a Sin, el dios lunar, porque ahí, como en todos los pueblos primitivos, se creía que los rayos del astro nocturno, atravesando las capas del terreno, producían la germinación de las semillas plantadas en el campo. Una vez salido el tallo del suelo, los rayos del Sol, el astro diurno, lo cuidaban como la nodriza al infante, pero la fuerza germinadora estaba en los rayos lunares. Así el toro de Sin, el animal más fuerte, el más masculino de todos los animales salvajes del delta, fue considerado como símbolo del principio germinador por los primitivos sumerios. Se le agregó fisonomía humana barbuda para asociarle inteligencia; se le añadieron alas porque, en los primeros dias del delta, el único fruto, o casi el único, era el dátil de la palmera. Los cereales no empezaron a cultivarse hasta el año 2000 antes de nuestra era. El dátil sirve todavía a los beduinos para hacer pan y fabricar bebidas fermentadas. Siendo las palmeras de diferente sexo, al principio el polen de la palmera macho se llevaba a la palmera hembra principalmente por los pájaros, buitres, águilas y halcones, que, al posarse sobre las palmeras en flor, se cubrían de polen el plumaje y después, despolvoreándose, salpicaban las flores hembras. Debió de observarse, hacia el cuarto milenio antes de nuestra era, que años de abundancia de buitres o águilas correspondían a fuertes cosechas de dátiles, y se consideraron las águilas como agentes del principio procreador. Por este motivo a los toros antropocéfalos se les agregaron alas... Mas tarde se añadió el cuarto elemento para formar el tetramorfos, o sea las garras de Ieón. La diosa de la guerra y del amor, en Sumer lo mismo que en Asiria, era Ishtar, y esta divinidad tenia por animal favorito el león.”

Al remitirnos nuevamente al aspecto 'protector' de estos toros, veremos que sus cualidades -la fortaleza del toro, la inteligencia del hombre, las garras de un león y la capacidad planeadora del águila- serían la envidia de las agencias de guardaespaldas, porque en efecto, el iamassu era el guerrero perfecto a los ojos de la cultura asiria.

Pero hay algo más, y esto es lo que me causa mayor fascinación… se dice, se rumora, cuentan las habladurías heideggerianas que los iamassu todavía se dejan ver en las iglesias, escondidos en algún rincón, esperando ser vistos por un par de ojos atentos.









sábado, 19 de junio de 2010

Algo sobre bioética

Para variar un poco... es un comentario a un artículo que nos envió la Dra. Célida, lo dejo en el blog para promover esto que cada día se vuelve más necesario conocer.

Cuando en las primeras líneas de este interesante artículo he leído que Barak Obama se ha mostrado ‘preocupado’ por las consecuencias éticas de los grandes avances que en los últimos días han sucedido en materia de biotecnología, no deja de parecerme curioso que el presidente de la nación más poderosa del mundo se muestre inquieto por éstas cuestiones éticas cuando su gobierno se ha negado a retirar definitivamente las tropas armadas de medio oriente…

En el artículo se tocan varios puntos de una manera que me parece atinada, es decir, crítica, que intenta crear conciencia de los límites y premisas que el proceder científico actual debería tener en cuenta al dedicarse a su labor.

Como bien se ha dicho, un pensamiento frío, calculador e irreflexivo sólo puede ser consecuencia de una desacralización, o en palabras de Max Weber, un pensamiento así sólo puede ser producto de un ‘mundo desencantado’ cuya aparición ya venía anunciada por Nietzsche cuando afirmaba que ‘Dios ha muerto’ y en tanto que Dios ha muerto, el temor que de él se tenía se ha esfumado también.

Una característica insalvable del tiempo en que vivimos es la constante prisa que todo el mundo padece: para llegar a algún lugar, para hacer la comida, para estudiar, para vivir. Sin embargo esta prisa a la que todos hemos sucumbido no es exclusiva de la vida cotidiana, sino más bien, y ante todo, es resultado de la velocidad vertiginosa en que la ciencia se ha dado a la tarea de alejar cada vez más sus fronteras. Las bases mecanizadas sobre las que el mundo contemporáneo –desencantado- se ha erigido mermaron la capacidad crítica - reflexiva que se necesita para frenar todo aquello que gradualmente nos está llevando a nuestra propia desaparición.

Pensar éticamente en medio del ritmo frenético que los avances científicos marcan, resulta un freno ante este impulso cada vez mayor de seguir destruyéndonos ‘cómodamente’ sin remordimientos. Todo aquello que busque concientizar, que atente contra la producción en masa, contra el ecocidio, contra la locura colectiva es tachado de cursilería, de mera reacción infantil. Todo aquello que no produzca, es algo inútil, y como no hay ‘ciencia de lo inútil’ lo que no se ajusta a los cánones de productividad es desacreditado.

Conocer a la perfección la composición del cuerpo humano implica también saber el procedimiento inverso que nos lleve a su destrucción. Si el señor Venter se empeña en manejar cautelosamente la información tan privilegiada a la que ha llegado, no es por otra cosa que por interés monetario y quizá por soberbia, pero indudablemente muchas de las cosas que se hacen en secreto llevan consigo algo de reprobable, de vergonzoso, que precisamente las hacen ser de esa manera, a manejarse tras bambalinas.

Hoy se dice laboralmente hablando, que el hombre, aquel que trabaja más de ocho horas diarias para mantener una familia, puede ser prescindible, yo me pregunto ¿cuál es el próximo adjetivo, no ya en el terreno laboral, sino en el campo mismo de la vida? ¿el hombre se volverá desechable? ¿será obsoleto?

No permitamos, como lo señala Theodor Adorno, que ‘de la honda a la bomba atómica, el progreso humano parezca carcajada satánica[1]’ Hace falta no perder de vista estas cuestiones que finalmente, nos atañen a todos.




[1] ADORNO / HORKHEIMER, Dialéctica de la Ilustración, Buenos Aires, Ed. Sur, 1969, p.288

jueves, 17 de junio de 2010

Quid pro quo

Creo que definitivamente lo mío no es el cuento, pero igual les pongo la carnada para que se abalancen sobre el cuerpo del delito, mi chivo expiatorio.
Les dejo mi primer cuento en este espacio bajo la consigna de que justamente (y citando a Kurt Cobain) I'm worse at what I do best, y es por eso que no publico todo lo que escribo, ni tampoco escribo todo lo que publico, esto último lo hago para compensar un poco mis deficiencias teóricas.

Nota: comentar no hace daño.

Quid pro quo.

No había querido creerlo, desde niño nunca quise creerlo… aún cuando todo indicaba que aquello era cierto, nunca me convencí cabalmente… hasta hoy.

Me llamo Manuel, tengo 27 años y estoy felizmente muerto.

Desde niño, supe que la risa era algo vedado para mí, algo que no podía hacer sin sufrir – o hacer sufrir a otros – las consecuencias; como digo, lo supe, pero no había querido creerlo.

Cuando tenía 6 años, mi madre me regaló una estampilla que yo había querido conseguir vehementemente, recuerdo el día porque justamente era el día de mi aniversario. De manera que al darme cuenta de que el regalo que tanto había anhelado se encontraba entre mis manos no pude hacer otra cosa sino dibujar una gran sonrisa en mi infantil rostro. En seguida, Caruso, el can de la casa, fue arrollado por un auto que pasaba; el último alarido que Caruso pudo prorrumpir sucedió cuando me acerqué a ver su estado, como intentando culparme de algún modo por su mala fortuna. Desde ese día tuve miedo de volver a reír, pues presentía que por cada risa mía, alguien cercano a mi podría pagar la factura… o tal vez yo mismo.

Sucedió que a los 14 años, luego de evitar reír a consecuencia de la muerte de Caruso durante todos esos años, mientras intentaba dominar los secretos con que los adultos logran una afeitada implacable, recordé el tímido sentimiento del primer amor que por primera vez se asomaba en mí, de modo que mecánicamente, mi boca debió esbozar una leve sonrisa, tarde fue cuando pude darme cuenta de la situación ¿la razón? una hemorragia torrencial que no recuerdo haberme hecho nunca (puesto que en ningún momento pasé el rastrillo por aquella parte de mi cuello) me privó de la conciencia y desde luego de casi 2 litros de sangre.

Siempre fui bastante sensible al sufrimiento ajeno, así que cada mañana al ver los noticiarios, no podía dejar de sentirme culpable por los infortunios sucedidos en todo el mundo, como si mis horas de sueño hubieran permitido la fuga inconsciente de mis risas, provocando catástrofes a un nivel exponencial.

Por mucho tiempo tuve que ensayar frente al espejo cómo dominar aquel impulso, si bien ya sospechaba que mi risa era causante de desgracias seguía queriendo abrigar la esperanza de que tal vez, finalmente, todo era resultado de fatales coincidencias. Alguna temporada intenté persuadirme de que mi risa nada tenía que ver con los infortunados sucesos que tenían lugar a mi alrededor, para ello reía brevemente y a escondidas, tratando de probar que mis sospechas eran infundadas. Sin embargo, casi ipso facto, llegaban a mí las noticias de alguna desgracia acontecida a algún amigo o pariente, por lo cual, decidí no volver a reír jamás, definitivamente…

No fue sino hasta hace un par de minutos, (o quizá horas, días, meses, años, siglos, milenios, no lo sé, no tengo forma de saberlo) que alguien junto a mí me preguntó si sabía la diferencia entre un rábano y un desempleado; por el tono de su pregunta supe que se trataba de un chiste, un simple ejercicio de rutina al que después de tantos años de no reír estaba completamente acostumbrado. La reacción habitual frente a este tipo de situaciones era agachar el rostro, fingir demencia y ofrecer una disculpa por ser incapaz de entender aquellas bromas, sin embargo, la respuesta a tan singular pregunta – no lo sé, respondí – me hizo despertar abruptamente en este sitio del que apenas logro distinguir mi cuerpo en medio de tanta claridad, y escuchar voces lejanas, como si fueran ecos, que intermitentemente puedo comprender. Una de ellas repite mi nombre y dice que parezco demasiado feliz para estar muerto, que esas sonrisas macabras sólo se ven en alguien que desde hace mucho tiempo habría pensado gratamente en su propia muerte.

Breve diccionario Español - René para principiantes

Luego de una larga espera y largas conversaciones durante casi 8 años, por fin sale a la luz el primer borrador de este arduo pero significativo trabajo, que pretende arrojar luz ahí donde las insuficiencias del lenguaje castellano se reflejan en la vertiente renesiana. Agradecemos el patrocinio del soberano y libre Estado de Anemia, que nos facilitó los viáticos y botana para la recolección de los presentes términos.
Queda pendiente el prefacio a la primera edición y las sugerencias que la RAE nos mande. Saludos a todos los bloggeros de Meditaciones Silenaicas.

Abrir.- Término utilizado para señalar distanciamiento o indiferencia ante algo / alguien

Ejemplo: ‘hay que abrir a Fulano, sus comentarios son muy obscenos’

Acalambrado.- Dícese de la situación existencial referida a una preocupación desmedida.

Ejemplo: ‘ando bien acalambrado por lo de la tesis’

Acelerado.- (adj.) Se refiere a la premura o precipitación de cualquier acto.

Ejemplo: ‘Fulano estaba muy acelerado con su examen de inglés’

Atorar.- (voz pasiva, verbo irregular de acuerdo con la gramática Renesiana) trabajar arduamente en algún proyecto 2. ser víctima de alguien.

Ejemplo 1: ‘Ahora sí ya voy a atorarle más a los trabajos de metafísica’

Ejemplo 2 (consecuencia del incumplimiento del primer ejemplo): ‘por no haberme apurado, ahora sí me van a atorar en metafísica.

Caldufo.- Del término italiano ‘caldo’ que literalmente significa ‘caliente, acalorado’ se señala el desbordamiento del entendimiento por las pasiones como ya lo señala Descartes en su Discurso del método.

Ejemplo: ‘Ese morro anda bien caldufo, se ve que no ha tenido pareja en años’

Capotear.- (verbo transitivo) Sortear, eludir todo tipo de obstáculos.

Ejemplo: ‘Tengo muchos pendientes, pero ahí los voy capoteando poco a poco’

Chinto.- (Adj.) Dícese de las personas con cierta tendencia kitsch, de mal gusto o de enfoque estético estrafalario.

Ejemplo: ‘Fulano se ve bien chinto con esa tanga’

Chonte, Jaula.- (sust.) Referido al espacio vital de alojamiento 2. Casa, hogar.

Ejemplo: ‘Qué onda? cáele a mi chonte/jaula, acá vamos a estar viendo el partido’

Disipado.- (adj.) Se llama disipado a todo aquel que no da muestras de preocupación externa, o por lo menos no lo aparenta.

Ejemplo: ‘Fulanito anda bien disipado de la escuela, quien sabe qué tranza con él’

Finanza.- Por finanza se entiende algún asunto, nótese la similitud con el término inglés ‘bussiness’ que tiene una función semejante (mind your bussiness!).

Ejemplo: ‘tengo una finanza con un camarada que me iba a rolar unos libros’

Guaza.- (f. sust.) Divertimento, chacoteo.

Ejemplo: ‘no hay fije, ya sabes que entre compas todo es pura guaza’

Horchata.- algo denso, espeso, inextricable 2. sin traducción al español.

Ejemplo 1: Entender a Hegel es una horchata

Ejemplo 2: …

Peinar.- Darse importancia, imponer una postura.

Ejemplo: ‘mi cuate se peinó de que no lo invitamos al carolo, ya se le pasará’

Piña .- Vocablo hermano de ‘chinto’ pero referido única y exclusivamente al género femenino.

Ejemplo: ‘Mengana se ve bien piña con esos pantalones de licra’

Severo.- Término inspirado en el personaje homónimo que diera vida el cómico – mágico – musical: Alejandro Suárez, don Severo, que literalmente significa… eso.

Ejemplo: ‘los exámenes de filosofía moderna estuvieron bien severos’

Tallar.- Ser bueno en algún campo del saber o de la praxis 2. lisonja arrabalera.

Ejemplo: ‘Fulanito es un buenazo de la lógica, la talla chido’

Anexo: Expresiones idiomáticas.

El rey del puño.- Presunción infundada en la lucha cuerpo a cuerpo

Ejemplo: ‘Fulano ya se siente el rey del puño por haberle m#dreado a Sultano’

Es la leche: Expresión que también se puede encontrar indefinidamente desde Galicia hasta Extremadura allá en la península ibérica, la cual indica asombro, notabilidad, grata sorpresa…

Ejemplo: ‘ya escuché el nuevo disco de Sigur Ros, es la leche!!’

Ir por esa lucha: Referido a alguna finanza (asunto) en sentido bélico, de conquista por la fuerza. Tal expresión puede escucharse en la región de Yecapixtla, de donde es oriundo el coautor del diccionario; según palabras del mismo, esta expresión se emplea coloquial y frecuentemente entre los lugareños.

Ejemplo: ‘Ya es tiempo de cosecha, hay que ir por esa lucha’

Ser Pedro Navajas: No puede negarse cierta similitud entre ésta y la expresión arriba señalada del rey del puño, no obstante, el rey del puño precisa de antecedentes penales, mientras que Pedro Navajas es sólo una figura, una imagen (del mundo, diría Heidegger), sin pruebas ni fundamentos de sus supuestos logros Sentirse orondo.

Ejemplo: ‘Fulano se siente Pedro Navajas, pero neeeeeeel, nada que ver’

martes, 15 de junio de 2010

Tesis - antítesis - ¿síntesis?



Desde que era pequeño recuerdo con especial alegría aquellos domingos en que por ocupaciones de mis padres era recibido en casa de Tía Eva. Aquellos días me gustaban porque disfrutaba con mis primos de un exquisito chocolate caliente, pero también de un personaje que desde ese entonces he admirado ¿no adivinan? Charlie Chaplin.




Ya con unos años encima tuve varias veces contacto con las obras de este pequeño gran inglés: organizando ciclos de cine, apoyándome en sus películas para las clases de inglés, para quedar bien con los amigos, etc. Sin embargo, con esto de las Meditaciones Silenaicas y con los enfrentamientos que ociosamente figuré en alguna categoría del blog, me he dado cuenta de que entre el cómico inglés y el cómico mexicano Mario Moreno ‘Cantinflas’ hay una relación dialéctica que valdría la pena examinar.




Si bien la carrera de Chaplin comenzó mucho antes que la de Cantinflas (ya que el inglés nació en 1889 y el mexicano en 1911) aquel no tuvo reparo en afirmar que Cantinflas ‘fue el mejor comediante del mundo.’ Pero más allá de los elogios que mutuamente pudieran expresarse, la cuestión ‘dialéctica’ entre ambos se centra, según creo, en la gran maestría que Chaplin utilizaba para decirnos infinidad de cosas sin decir nada, en tanto que Cantinflas, valiéndose de mil palabras, acertaba a no decir nada.




Uno con el silencio, otro con las palabras, tesis y antítesis del humor blanco… mientras algunos han hecho experimentos para demostrar que el humor de Chaplin es universal, es decir que puede ser entendido por cualquier persona no importando su condición social, su herencia cultural, idioma, raza, en suma su weltanschauung, otros sostienen que la forma en que Cantinflas emplea su lenguaje se resiste a cualquier intento de extrapolación a otros idiomas, incluso para los mismos hispanoparlantes, es difícil entender el discurso cantinflesco fuera del contexto local – mexicano.




Como sea, me pregunto – si es que Hegel tiene razón - qué tipo de personaje pudiera resultar de la síntesis de estos dos grandes del cine.




Si lo saben, díganme.







Los Wikipedia - La Cumbia Filosófica

Este video viene a respaldar en buena parte lo que Gallardo Balderas y su servidos habíamos propuesto en la radical fuga musical, que se viene una alternancia de ritmos de dimensiones insospechadas, así que a bailar y desvariar que el mundo se va a acabar! Gracias a Blanca por el dato ;)

sábado, 5 de junio de 2010

La radical fuga musical

Mucho se ha especulado con la frase ‘renovarse o morir’ desde los darwinistas hasta las señoras que en año nuevo compran pantaletas rojas para probar suerte en el amor…de manera que la música no escapa a esta aventura.

Por lo tanto, en colaboración con el recientemente laureado René Gallardo, nos damos a la tarea de reconstruir o (deconstruir) sonidos que desde antes de nuestra intervención, ya eran propiamente una diarrea auditiva.

Salsatón.- evidente fusión de salsa y reaggetón, sus sonidos característicos obedecen a la elaboración de rimas cansadas, que pretenden ambientar al populacho. Se recomienda esuchar bajo el influjo del alcohol, para encontrarle sabor a su arritmia y atonalidad.

Bachata Chill Out.- ritmo que pretende enfriar al ser escuchado en un trabajo incomparablemente atmosférico de relax, que surge en la hibridación del folklor desdeñoso, como una musica expansiva sugerentemente adaptada a lo desconocido. La bachata chill out surge de la colaboración entre Zacarías Ferreira y los propulsores del movimiento putumayo.

Neo-duranguense.- el neo-duranguense representa el primer cisma con su género antecesor (duranguense) dando el mal ejemplo a sus hermanos incómodos (cumbia, grupero, tex-mex, etc) éste nuevo ritmo mexico-americano capitaliza la idiosincrasia musical del tololoche y percusiones novedosas del acordeón con un numero notoriamente rápido de la prosa popular…siendo sinceros, en el fondo el neoduranguense y el duranguense son la misma cochinada.

Cumbia new age.- nace del desesperado deseo de reinventar la historia musical tal como la conocemos con las colaboraciones conjuntas de Enya y Lupe Esparza. Entre los falsettos convulsivos de Enya y el gracioso contonear de Polichoche existe una comunión inédita que ni el mismísimo profe Tizo hubiera previsto. Se recomienda dar a conocer este género a los conductores del microbús para aminorar la tasa de mortandad en los accidentes viales.

Electro ballenato.- Desde que los caminos de la vida resultó uno de los más grandes éxitos del ballenato a nivel mundial, la envidia de dj Tiesto no se hizo esperar. De modo que éste, en un intento obsesivo por sintetizar y superar al ballenato creo el electro ballenato. Ahora es posible escuchar la sabiduría secular del ballenato a través del ritmo y sabor del ‘punchis punchis’.

Género Ranchero indie: La génesis de este híbrido mitad urbano mitad rural sucede a principios de los 90. Gallardo Balderas define el ritmo como ‘un estruendoso ruido de interpretación secular de nuestro gran José EL GRANDE, en su frecuencia concesionada por una música que se podría escuchar a partir del buen gusto’... Con la aparición del grunge, el antiguo género ranchero toma las actitudes icónicas de las bandas ‘indies’ que aparecen casi simultáneamente: patrocinio de disqueras independientes, por ejemplo la disquera-editorial “el quinto (círculo de) sol’, conflictos con los fans, líos legales, etc.

La actitud empecinada del mariachi indie heredada de sus raíces ‘grunge’ al más puro estilo de Kurt Cobain, se confunde y contrapone con los gritos a viva voz de un Vicente Fernández. Eso sí, ambas vertientes coinciden en la nostalgia suicida de Tom York y de Jose Alfredo.

martes, 1 de junio de 2010

Lo que me gustaría ver/hacer antes de morir...

1. Mexico 5 - Argentina 0 (resultado final de copa del mundo)

2. Homenaje en vida a Paul McCartney y Ringo Starr en México, con colaboraciones de Eric Clapton, Elthon John, los hijos de los ex-beatles e ignaugurado por su majestad la reina de Inglaterra.

3. La publicación de algún libro inédito de Cortázar & Borges.

4. Ver la divina comedia en cine, con lo último en efectos especiales y sin deformar la historia original.

5. Una aurora boreal.

6. Que el dolar valga menos que el peso (mexicano, of course)

7. Visitar otros paises.

8. Que la bandera de México cambie y que en vez de que el águila devore a la serpiente, sea la serpiente quien devore al águila.

9. Jugar un partido oficial con algún equipo de fut.

10. Echar un palomazo en el 'homenaje en vida a los beatles' (en México, ignaugurado por la reina de Inglaterra) con Paul y Ringo.

11. Participar en algún rally de sobrevivencia.

12. Vivir un año completo en la playa.

13. Vivir un año completo en un bosque.

14. Escribir una canción con Sabina y Silvio.

15. Que medio oriente ya no fuera una bomba de tiempo.

16. Ir a la malinche

17. Volar un papalote

18. Recorrer la república de 'a mochilazo'

19. Que Jaime Maussan admitiera que es extraterrestre

domingo, 30 de mayo de 2010

En torno a la desesperación

No se si alguien ya haya dicho alguna vez lo que voy a escribir, pero últimamente he pensado que el peor desasosiego que un ser humano puede sentir es la ignorancia.

No me sorprendería que Kierkegaard lo haya escrito en alguna parte, quizá lo leí descuidadamente en el Tratado de la desesperación y hasta ahora, a propósito de una serie de acontecimientos que han pasado en mi vida, vienen nuevamente en mi memoria de corto plazo. Para no errar más de lo que en mí es costumbre se me ocurre echar mano de algunas observaciones que me interesaron sobre el citado libro y posteriormente trataré de explicar mejor por qué es que afirmo tal cosa, que la peor desesperación que un hombre puede sentir, es saberse ignorante…

- “Para que verdaderamente un hombre no lo esté (desesperado) es preciso que a cada instante aniquile en él la posibilidad de desesperar” Unas líneas más adelante Kierkegaard dice que la desesperación nace de la relación del hombre con sí mismo.

- Al inicio del capítulo III, el filósofo danés identifica a la desesperación como una ‘enfermedad mortal’ pero entendiendo ésta como una enfermedad en la que no es posible morir: “Pues lejos de morir de ella (desesperación – enfermedad mortal) hablando con propiedad, o de que este mal termine con la muerte, física, su tortura, por el contrario, consiste en no poder morir, así como en la agonía el moribundo se debate con la muerte sin poder morir.” Es importante observar aquí la comparación entre desesperación y la agonía del moribundo para comprender por qué inmediatamente después Kierkegaard dice lo que sigue: “morir eternamente, morir sin poder morir, sin embargo, morir la muerte. Pues morir quiere decir que todo ha terminado pero morir la propia muerte significa vivirla propiamente; y vivirla un solo instante, es vivirla eternamente”

- A comienzos del libro II Kierkegaard dice: “Pero la desesperación es una categoría del espíritu, suspendida en la eternidad, y por consecuencia, un poco de eternidad entra en su dialéctica” parecería contradictorio decir ‘un poco de eternidad’ puesto que la eternidad es inconmensurable, pienso que tal vez sería más oportuno, con perdón del gran filósofo y de ustedes, decir que a través de la desesperación es posible experimentar momentáneamente el peso de lo eterno… Nietzsche debió haber sido un gran desesperado.

- Finalmente, quisiera añadir esta última faceta que Kierkegaard refiere sobre el tema en turno, a saber: “Esta es la desesperación de lo inmediato: no querer ser uno mismo, o más bajo aún: no querer ser un yo o, forma la más íntima de todas: desear ser otro, desearse un nuevo yo” (sic).

Al hombre le es vedado por naturaleza el conocimiento de todas las posibilidades, de todos los secretos, en suma de todo aquello que pueda ser conocido. Sin embargo esto no parece afectarnos del todo, de hecho es incluso saludable ignorar ciertas cosas…si pensáramos en todo aquello que podría acontecernos yendo de la casa a la escuela o tan solo al salir de la cama, muchos de nosotros preferiríamos no salir, no caminar, no vivir como vivimos.

No obstante existe una diferencia de grado entre aquello que no es conveniente saber (o por lo menos no conviene pensarlo demasiado) y aquello que ‘queremos’ pero no podemos saber…

No es necesario ponernos exquisitos con este tema, no vamos a hablar de la angustia que sentía Mendeleiev al no saber cómo ordenar los elementos de la tabla periódica, o la angustia de González Bocanegra, quien encerrado, no sabía qué palabras escoger para representar en un solo canto el sentir y la identidad de todo un pueblo.

La desesperación no distingue de colores, de estatus, de causas; lo mismo puede presentársele a una gran eminencia por situaciones como las mencionadas arriba que a una madre que no conoce el paradero de su hijo. Pero creo que la desesperación es más aguda cuando uno se da cuenta de que justamente esa desesperación procede de la impotencia de no saber.

La voz popular, aquella que dice: ‘mata más una duda que un desengaño’ contiene una gran verdad. En efecto, muchas veces es más angustiosa la espera de una respuesta que la respuesta misma, pero para el caso, lo que realmente es desesperante como hemos dicho, es el no saber.

Qué terrible ha de ser para Dios saberlo todo: todos los males, todas las calamidades, todas las injusticias, todas las desesperaciones…para los mortales bastante trabajo es soportar las suyas propias. Pienso que la desesperación es algo así como un estado monádico, como un encerrarse dentro de sí mismo, un breve o largo periodo en donde el peso de la eternidad parece posarse sobre los hombros de quien desespera, porque quien desespera, no ve la hora de que su sufrimiento termine; como ya lo señalábamos en la lectura de Kierkegaard: es esa agonía mortal que sin embargo quebranta toda posibilidad de escapar a ‘morir la muerte’, es ese desesperado intento de negarse a uno mismo, de querer ser otro…

Pienso que un buen ejemplo de esto que digo se puede encontrar en el Proceso de Franz Kafka, pues pareciera que a Joseph K no le angustia más el hecho de saberse condenado a muerte que el no saber de dónde proviene tal condena; en efecto, la desesperación del personaje central a lo largo de toda la novela por encontrar algún indicio, alguna pista sobre quien lo acusa, es el común denominador de toda la obra. Al final, Joseph K muere sin saber la naturaleza de sus faltas, las cuales, no quedando otra alternativa, acepta al concluir la historia de la forma en que sabemos.

Pero la angustia de no saber conlleva otros peligros, por ejemplo el de perderse a si mismo entre un enorme mundo de las posibilidades, hasta que la realidad nuevamente señala todas las posibilidades que tuvieron que ser sacrificadas para que lo real fuera consolidado. Kierkegaard anotaba en el mismo libro que: “En lugar de referir lo posible a la necesidad, el deseo lo sigue hasta perder el camino de regreso a si mismo” y ciertamente, uno con frecuencia elige las posibilidades en torno a aquello que desea y no en función de lo que es necesario.

Por último, es preciso señalar que en el proceso del desesperar siempre uno piensa más en lo que menos debería, si bien Kierkegaard no señala a qué se refiere cuando dice esto[1], me atrevo a decir que aquello en lo que menos se piensa (y que sin embargo debería pensarse) es en uno mismo. Si por un lado el filósofo danés dice que la desesperación nace de la relación del hombre consigo mismo, tal relación ‘angustiosa’ probablemente puede encontrar su génesis en un diálogo inadecuado del alma para consigo. Es decir que, en la desesperación el hombre dialoga con su angustia antes que consigo mismo, y por ello, a causa de este ‘diálogo’, el individuo no puede darse cuenta del sucedáneo con el que es engañado. De manera que, sin saber, piensa en todos los posibles, en todas las alternativas, sin pensar claramente en lo que debería, en sí mismo.

Ya me puse demasiado silenaico, así que aquí termino esta breve disertación que merece más de una crítica, así que gustoso las espero mientras hablo de tú a tú con mi interlocutora sucedánea.



[1] Kierkegaard dice: “Lo que más falta hace cuando se sufre un descarriamiento, es siempre aquello en lo que menos se piensa y esto es evidente, pues, pensar en eso, sería volverse a encontrar”

sábado, 22 de mayo de 2010

20 Hipótesis aún por comprobar

A todos aquellos que se preguntaban en qué diablos mataba el tiempo en las clases de tronco común, aquí tienen la respuesta...

1. Las personas 'mochas' son perversas

2. Los hombres de 20 años para arriba que tienen por mascotas perros de razas pequeñas tienen tendencias gay

3. Las mujeres que aprovechan cualquier ocasión para hablar en inglés les gusta (dar) sexo oral

4. Una mujer que se ríe estruendosamente tiene aberraciones sexuales

5. Las personas que nunca escuchan música son despiadadas...

6. Las mujeres que utilizan sandalias, huaraches o zapatillas en tiempos de frío, necesitan sexo

7. Los hombres que dicen vulgaridades (no hace falta ser explícitos) a las mujeres tienen problemas de impotencia

8. La mayoría de los grilleros son irresponsables e ilusos

9. Si en un baño de hombres un hombre se dispone a orinar junto a otro teniendo todo el espacio del mundo para hacerlo en un sitio diferente, entonces es gay.

10. Aquellos a quienes les gusta golpear animales indefensos tienen tendencias homicidas.

11. La gente que tira la basura en la calle es la misma que mienta madres, se cuela en las filas, jode a quien puede y lo que puede, copia en los exámenes, etc...

12. Quien se cierra a un sólo género de música tiene tendencias racistas.

13. Las mujeres tienen pensamientos, deseos, y secretos inexcrutables.

14. La selección nacional jugaría mejor si jugaran ahí obreros, albañiles, amas de casa, empleados, prostitutas, gays, etc, que se identificaran con el país y no con el glamour y las ganancias que deja jugar a lado de Ronaldinho o Messi.

15. Las personas que gritan y agreden son personas frustradas, también los perros que ladran desde la azotea.

16. Si no existiera el IFE, habría más 'democracia'.

17. Los chavos y chavas que salen con personas maduras, no tuvieron una imagen paterna/materna en la infancia.

18. Las personas que crean sus cuentas de correo con una sola palabra (es decir sin usar números, guiones bajos-altos, etc.) son seres creativos.

19. Los hombres que utilizan grandes hebillas en sus cinturones están inconformes con el tamaño de su miembro sexual.

20. La capacidad de bailar es inversamente proporcional a la capacidad de dar un coito placentero

Los nombres putrefactos.

Nombrar, asignar una palabra para cada cosa

es quizá la tarea más antigua que el hombre ha tenido desde siempre…

buscando concentrar en un número finito de letras

la multiplicidad interminable de los objetos.

Antes de poder hablar, el hombre tiene ya palabras que le son propias

un nombre y apellidos que lo acompañarán hasta la muerte.

Sin embargo existen otras palabras que le son adjudicables provisionalmente:

en un momento de la vida, el hombre es niño

después joven, señor…un lejano recuerdo.

Entre los paréntesis de la vida, al nombre de las personas se adhieren como sanguijuelas

algunas otras palabras que la edad y los méritos van determinando:

‘licenciado, arquitecto, eminente doctor, Don Manuel, Don Nadie’

Es curioso que Fido sea siempre Fido,

ya sea cachorro, ya un perro viejo y cansado,

mientras que nosotros nunca permanecemos idénticos a nosotros mismos.

El devenir afecta también a la palabra que nos pertenece

al sonido con el que inmediatamente nos identificamos ante el mundo…

Las palabras que anteceden al nombre

son síntomas de una lenta pero efectiva descomposición,

la putrefacción de los sonidos con los que somos nombrados

no son más que la sombra que constantemente arrojan el tiempo y la muerte sobre nosotros.

Modernidad – posmodernidad…¿modernidad inconclusa?

A propósito del debate entre modernos y posmodernos…4 cosas en las que creo deberíamos ahondar un poco más:

1. Uno de los proyectos centrales de la modernidad comprendía una visión global de progreso, cosa que todavía queda muy distante como para pensar en una posmodernidad…modernidad inconclusa (Habermas) y aún cuando se lograse un progreso colectivo totalitario, habrían de analizarse las consecuencias buenas o malas de un enfoque así.

2. Si bien parece ser cierto que – como algunos posmodernos sostienen (Vattimo) – con la posmodernidad los grandes metarrelatos de la modernidad (la idea de la historia como un proceso lineal, el papel protagónico de occidente en la actualidad, etc.) quedan eclipsados, por otro lado queda por ver si la posmodernidad no se crea nuevos paradigmas ‘míticos’ a partir de sus nuevos campos de estudio: los mass media, las mutaciones del capitalismo, ecocidio, etc.

3. Aceptar que la posmodernidad ha surgido como superación de la modernidad nos llevaría a plantear la posibilidad de que -si el mundo y el tiempo nos alcanza- llegaría el momento en que la posmodernidad se viera superada por una pos-posmodernidad, cayendo en un círculo vicioso del que sería difícil sustraerse, ya lo dijo Nietzsche ‘curvo es el camino de la eternidad’.

4. El coqueteo de la filosofía posmoderna con otras ciencias: la psicología, la sociología, biología, etc. ¿Podría entenderse como un ‘debilitamiento’ en comparación de otras filosofías con aspiraciones absolutistas como la de Hegel?

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Águila o sol?

Es sabido que los antiguos aztecas partieron de Aztlán con rumbo incierto hacia un lugar más próspero y benigno, para lo cual, confiando en los vaticinios de Huitzilopochtli, hallarían este lugar allí donde un águila devorase una serpiente…tan profundo llegaron las raíces de aquel signo que actualmente esta imagen nos representa a gran escala, para muestra de ello basta echar un vistazo a nuestro lábaro patrio. ¿Qué extraña fascinación me asalta sobre esta imagen? México es un país rico en muchos sentidos sólo que muchos mexicanos todavía no terminamos de convencernos, la grandeza del país ha sido la manzana de la discordia desde tiempos inmemorables: desde las primeras tribus indígenas, hasta Obama y compañía, los yacimientos de petróleo, la gran biodiversidad del país, la posición geográfica, la riqueza cultural, la mano de obra barata, etc. son solo algunas razones para que México se encuentre en la mira de muchos países poderosos…Los poderosos, curiosa semejanza entre el águila y los poderosos, a simple vista no podríamos extrañarnos de que un águila aceche a una serpiente, es ‘natural’, como también es natural que los fuertes dominen a los débiles; de ahí que la cadena alimenticia de los poderosos se sirva del buffet de los indefensos.

Alguna vez, en algún libro que seguramente era de Shakespeare, un niño preguntaba a un mayor cómo funcionaba el mundo, a lo que el adulto respondió: ‘de la misma forma que en el mar: los peces grandes se comen a los pequeños’ y en efecto, así funcionan muchas cosas en el mundo y tristemente México no es la excepción. El individuo que se queda sin trabajo, sin servicios básicos indispensables, sin una oportunidad de vivir dignamente, no tiene a quién reclamarle su mala estrella mas que a sí mismo. Ante las quejas los de ‘arriba’ tienen algunas opciones: mentir, delirium tremens, ceguera, o lo más lógico y ‘natural’…devorar.

El día que realmente las cosas comiencen a cambiar en el país deberíamos comenzar por la imagen que tenemos ante el mundo; mostrar que la cadena alimenticia puede cambiar y que los devorados podemos devorar también si nos lo proponemos, alterar el orden normal que nos han impuesto desde la interminable conquista de nuestro país…ese día, la serpiente devorará al águila, le saldrán plumas y emprenderá el vuelo hacia otro porvenir. El día que la serpiente se vuelva ‘emplumada’ será porque ha podido librarse de sus perseguidores naturales para construir y redireccionar su historia hacia otros lugares…más prósperos y benignos para todos.

sábado, 8 de mayo de 2010

Rayuela

Mis amigos más cercanos (a quienes por cierto he fastidiado mucho con lo mismo) y también aquellos que me han preguntado sobre cual es mi libro de literatura favorito, saben que el libro en cuestión es ni mas ni menos que rayuela, de Julio Cortázar, así que les dejo una serie de fragmentos que me han gustado particularmente, a ver que tal:
Casualidad:
Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la
misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico...Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos... (Cap. 1)
Hacer el amor:
Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.
—Precioso, lo que decís.
—Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas... (Cap. 20)
Nostalgia:
Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario
de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros... (Cap. 21)
Amistad:
La gente se cree amiga porque coincide algunas horas por semana en un sofá, una película, a veces una cama, o porque le toca hacer el mismo trabajo en la oficina. De muchacho, en el café, cuántas veces la ilusión de la identidad con los camaradas nos hizo felices. Identidad con hombres y mujeres de los que conocíamos apenas una manera de ser, una forma de entregarse, un perfil. Me acuerdo, con una nitidez fuera del tiempo, de los cafés porteños en que por unas horas conseguimos librarnos de la familia y las obligaciones, entramos en un territorio de humo y confianza en nosotros y en los amigos, accedimos a algo que nos confortaba en lo precario, nos prometía una especie de inmortalidad. Y ahí, a los veinte años, dijimos nuestra palabra más lúcida, supimos de nuestros afectos más profundos, fuimos como
dioses del medio litro cristal y del cubano seco. (Cap. 78)
Sueño y locura:
Soñando nos es dado ejercitar gratis nuestra aptitud para la locura. Sospechamos al mismo tiempo que toda locura es un sueño que se fija. Sabiduría del pueblo 'es un pobre loco, un soñador...' (Cap . 80)
El tiempo:
Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos. (Cap. 105)
Manos de mujer:
...pero Oliveira estaba todavía en las manos, como siempre le atraían las manos de las mujeres, sentía la necesidad de tocarlas, de pasear sus dedos por cada falange, explorar con un movimiento como de kinesiologo japonés la ruta imperceptible de las venas, enterarse de la condición de las uñas, sospechar quiromaníaticamente líneas nefastas y montes propicios, oír el fragor de la luna apoyando contra su oreja la palma de una pequeña mano un poco húmeda por el amor o por una taza de té (Cap. 76)
Entendimiento:
Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía. Engaño puro, espejo para alondras. A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho más entendimiento que entre los que están ahí mirando desde fuera. (Cap. 46)
Querer:
Como cansa ser todo el tiempo uno mismo...no se puede querer lo que quiero y en la forma en que lo quiero (Cap. 36)